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Me fui de casa

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Me fui, así de simple me fui. Dejé mi casa, mi familia, y los recuerdos de lo que vivía y aún me faltaba vivir. No miré hacia atrás, solo avisé que lo hacía, dejé las llaves, y salí por la puerta. Llevaba una mochila en la espalda y mi cartera en el hombro; lágrimas nublándome la vista, y el corazón en el piso. Fue difícil ver a mis papás diciéndome adiós; él tratando de ser fuerte y diciéndome: anda, ve; y ella llorando y deseándome lo mejor.

Hola, soy tu Ex

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Tú, seguramente tienes pocos Ex ("Exes"), sí, Ex novios. O tal vez tienes muchos. Quién sabe, quizá ninguno. Suerte la tuya, o no. No me juzgues por los míos. Como dice la canción: Ya lo pasado...pasado!

El Bosque-Cayma, Arequipa. Recuerdos de momentos, pequeños lugares y personas que jamás se olvidarán

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Una casa en Arequipa; grande rodeada de pasto, mucho pasto, plantas y árboles en donde vivían Sofía, su madre, y sus hermanas; su padre no vivía con ellas. Era un condominio. Se llamaba “El Bosque”. No era la única casa, también había otras más, pero solo unas cuantas.

Mi libro de la vida

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Cuando algo se termina, es un capítulo que se cierra, y para mí, cada capítulo, es como un cuento; dividido en inicio (introducción), desarrollo (nudo) y final (desenlace). Mi libro, aquel que escribo imaginariamente conforme voy creciendo, a pesar de ser de corta extensión, ha tenido muchos capítulos. Hace poco cerré uno, posiblemente, un poco antes de cumplir veinte. Qué mejor que empezar uno nuevo justo en ese momento.

¿Chic@ ideal?

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¿Cuántas veces nos hemos puesto a pensar acerca de nuestro chico(a) ideal? Seguramente muchas. Y ¿Cuántas veces le hemos hecho caso a ese prototipo que nosotros mismos creamos mentalmente? Posiblemente, muy pocas.

Se acerca la Navidad

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Ya es diciembre, y todos lo saben.

¿Celos?

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Soy celosa. Celosa de todos y todo.   Así no haya motivo significativo por el cual deba estarlo, y yo lo sé, siempre termino demostrando lo resentida que estoy con esa persona. Algunas veces la molestia es mínima; otras, es relativamente considerable. Para cualquiera de las dos tengo métodos distintos al momento de expresar mis achares, pero el quedarme callada nunca es una opción; primero, porque no es bueno que guarde aquello que siento, no me hace bien; y segundo, porque así trate de hacerlo, siempre quedará presente en mi memoria, y en alguna otra oportunidad que tenga, lo “sacaré a la luz” con mayor fastidio del que pude sentir al principio.